Historia culinaria: origen de Lasaña

Historia culinaria: origen de Lasaña

Pocas comidas generan tanta unanimidad en la mesa como la lasaña. Sus capas de pasta, salsa y queso la han convertido en uno de los platos más queridos del mundo. Sin embargo, detrás de cada porción hay una historia que comenzó hace casi dos mil años y que ha atravesado generaciones, culturas y continentes.

Los primeros antecedentes de la lasaña se remontan al siglo I d.C. En esa época, el gastrónomo romano Apicio describió en sus escritos un plato llamado “lagana”, elaborado con láminas finas de pasta, relleno de carne y cocinado al horno. Incluso antes, el filósofo romano Cicerón ya manifestaba su gusto por el “lagum”, una preparación similar hecha con tiras de pasta. Aquellas recetas estaban lejos de la versión actual, pero sentaron las bases de uno de los clásicos de la gastronomía.

Con el paso de los siglos, la preparación fue evolucionando. Durante la Edad Media aparecieron nuevas referencias al plato en distintos textos europeos. Sin embargo, muchos historiadores gastronómicos sitúan el nacimiento de la lasaña moderna en Italia, específicamente en 1316, cuando Maria Borgogno elaboró una receta muy parecida a la que conocemos hoy.

En sus inicios, la lasaña combinaba capas de pasta y queso. Más adelante, la llegada del tomate a la cocina italiana transformó para siempre la receta. De hecho, la primera versión documentada con salsa de tomate apareció en 1881, aportando el sabor característico que hoy identifica al plato.

Actualmente, la lasaña cuenta con innumerables variantes en todo el mundo. Sin importar los ingredientes que la acompañen, cada preparación conserva la esencia de una receta que ha sobrevivido al paso del tiempo y que sigue reuniendo a familias y amigos alrededor de la mesa.

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