22 Sep Dominica: Naturaleza salvaje y belleza pura
Si lo tuyo son los destinos diferentes, lejos del turismo de masas y conectados con la naturaleza en su estado más puro, Dominica debería estar en tu radar. Esta pequeña isla caribeña, ubicada entre Guadalupe y Martinica, es un paraíso para los viajeros aventureros, los amantes del ecoturismo y quienes buscan desconectarse del ruido del mundo moderno.

Conocida como “la isla de la naturaleza”, Dominica no tiene grandes resorts ni playas abarrotadas. Lo que sí tiene es una de las biodiversidades más ricas del Caribe, montañas cubiertas de selva tropical, cascadas imponentes y senderos que te llevan a descubrir maravillas naturales únicas.

Entre sus atracciones más impresionantes está el Boiling Lake, el segundo lago termal más grande del mundo. Se encuentra en el Parque Nacional Morne Trois Pitons, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y llegar hasta allí requiere una caminata exigente de unas 6 horas ida y vuelta, pero vale cada paso por la experiencia inolvidable.

Otra joya natural es Trafalgar Falls, una doble cascada en medio de un entorno selvático que puedes visitar fácilmente. También destacan Emerald Pool, una poza de aguas verdes cristalinas donde puedes darte un baño refrescante, y Middleham Falls, una de las caídas de agua más altas de la isla.

Para los que prefieren el mar, Dominica no decepciona. Aunque sus playas no son de arena blanca como otras islas del Caribe, su costa volcánica ofrece excelente snorkel y buceo, especialmente en Champagne Reef, donde el agua burbujea por actividad geotérmica. Y si tienes suerte, puedes avistar cachalotes, ya que Dominica es uno de los pocos lugares del mundo donde se pueden ver estas ballenas durante todo el año.

No dejes de visitar Roseau, la capital, con su ambiente relajado, mercado local y casas de arquitectura colonial. Y para cerrar la experiencia, relájate en alguno de los baños termales naturales que abundan en la isla.
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